martes, 20 de octubre de 2009
Obama ha hecho los méritos para obtener el Premio Nobel de la Paz
Desde 1901, primer año de entrega del Premio Nobel de la Paz, Barack Obama es el cuarto presidente de Estados Unidos que recibe la distinción. Sin embargo, esta es la primera vez que se entrega -según la información proporcionada por el Comité Noruego del Premio Nobel- no por alguna obra o acción realizada a favor de la paz sino por ''su extraordinario esfuerzo a favor de fortalecer la diplomacia y la cooperación internacional''.
Imagino que con esto se inaugura una nueva etapa en que el Comité Nobel tan preocupado por el mantenimiento de la paz en el mundo, -al no encontrar a nadie que haya hecho una acción en este sentido- se va a encargar ahora de premiar a aquellos que al menos hagan ''esfuerzos'' en tal dirección.
En esta lógica, es de esperar que los próximos Premios Nobel sean una dura lucha entre el dictador de Honduras Roberto Micheletti, por su esfuerzo para recibir a la delegación de la OEA que busca restituir al presidente constitucional de ese país, Álvaro Uribe por sus extraordinarios esfuerzos por restablecer las relaciones diplomáticas con Ecuador después de haber ordenado la invasión a ese país o Alan García, el presidente peruano por su descomunal esfuerzo para pacificar a los indios que pretenden evitar que sus ancestrales territorios sean vulnerados por las transnacionales que intentan instalarse en su pachamama querida.
En tan memorable día es bueno recordar quienes fueron los anteriores colegas de Obama en recibir la distinción. El primero de ellos en 1906 Teodoro Roosevelt, por establecer para América Latina la política del ''Gran Garrote'' que inauguró una época de intervenciones militares de Estados Unidos en el Caribe. Entre estas políticas que le hicieron acumular méritos para tan distinguido premio está la invasión a Cuba en 1902 y la instalación de la Enmienda Platt en la Constitución cubana con la cual se pretendía legalizar la intervención de Estados Unidos en los asuntos internos de la isla.
Roosevelt adjuntó a la Doctrina Monroe el corolario que lleva su nombre y que permitía a las Fuerzas Armadas de Estados Unidos actuar como ''policía internacional'' ante cualquier conflicto que surgiera en América Latina. Así, además de Cuba, apoyó la intervención imperialista europea contra el gobierno de Cipriano Castro en Venezuela en 1902, y ordenó la invasión de la armada de Estados Unidos en República Dominicana en 1905, entre otras importantes acciones por la paz.
Después de Roosevelt, el Presidente Woodrow Wilson fue honrado con tal alta distinción en el año 1919. Entre los méritos más importantes que lo llevaron al mismo se debe destacar que en su período de gobierno se firmó con Nicaragua el Tratado Bryan-Chamorro, mediante el cual se vulneraba descaradamente la soberanía nicaragüense, incluso con la pretensión no refrendada de instalar un instrumento similar a la Enmienda Platt en la Constitución de ese país centroamericano. En 1915, Wilson ordenó la intervención militar de Estados Unidos en Haití, sometiéndolo a este país a una situación colonial por 18 años. Miles de haitianos murieron por la represión desatada durante ese período y al igual que Roosevelt ocupó militarmente República Dominicana en 1916. Pareciera que esta es una condición para obtener el Premio Nobel de la Paz.
Durante muchos años, los presidentes de Estados Unidos no hicieron méritos suficientes para obtener nuevamente el Premio Nobel, pero en 1973 Henry Kissinger, Secretario de Estado en el gobierno de Richard Nixon, junto al vietnamita Le Duc Tho ganaron el reconocimiento.
Entre las acciones más destacadas de Kissinger están su colaboración y apoyo para las violaciones de los derechos humanos por la dictadura militar que se entronizó en Argentina en 1976, la organización, dirección y financiamiento del golpe de estado contra Salvador Allende en Chile en 1973 y el posterior sustento político internacional de la dictadura de Pinochet. Además se conoce su papel como soporte de la dictadura de Suharto en Indonesia y la autorización para el bombardeo sobre población civil en Vietnam, Laos y Camboya durante la guerra de liberación de esos pueblos en los años 70.
Es válido decir que Le Duc Tho en representación del honor y la dignidad del heroico pueblo vietnamita se negó a recibir el Premio Nobel junto a Kissinger.
Siguiendo la tradición del Nobel, Jimmy Carter en el año 2002, -cuando ya no era presidente- y había creado una fundación para lavar sus culpas de la necesaria vocación imperial que todo presidente de Estados Unidos debe tener para servir a las poderosas transnacionales que controlan la economía de ese país, también fue distinguido.
Durante su mandato, Carter, aunque tuvo una actitud menos agresiva que sus antecesores apoyó a los gobiernos represivos de Centroamérica, abogó por una salida a la ''estadounidense'' de la dictadura de Somoza en Nicaragua y el Sha de Irán. En Nicaragua incrementó los mecanismos de negociación para dejar fuera a los sandinistas del gobierno que sucediera a la dinastía somocista y hasta intentó una intervención militar a través de la OEA cuando la dictadura militar fenecía a mediados de 1979.
Sus asesores más importantes respondían a la lógica del Complejo Militar Industrial y durante su período el mundo vivió momentos de gran tirantez entre los polos de poder mundial. Carter fue gran promotor de las tensiones planetarias que elevaron considerablemente las ventas de armas en el orbe durante este período, se negó a ratificar los Tratados SALT-2 con la Unión Soviética para reducir el arsenal nuclear, por el contrario jugó un papel destacado en la renovación del arsenal nuclear de Estados Unidos y de la OTAN. Debe ser por todo esto que se hizo merecedor del Premio Nobel de la Paz.
Con todos estos antecedentes es fácil entender porque el Comité Noruego del Nobel le concede este reconocimiento al presidente Obama. En estos pocos meses de su gobierno ha hecho esfuerzos importantes para el logro de la paz en el mundo, entre estas acciones están el mantenimiento de Robert Gates como Secretario de Defensa, hecho inédito en la historia de Estados Unidos, aceptando la imposición del Complejo Militar Industrial, y avalando con ello la política guerrerista de Bush, el fortalecimiento del apoyo al genocidio israelí en Gaza, su solidaridad disimulada con la dictadura hondureña al no declarar jamás que lo ocurrido en ese país ha sido un golpe de estado, el incremento de la presencia militar estadounidense en Afganistán y su silencio ante el exterminio de su población civil indefensa por parte de las tropas de Estados Unidos y la OTAN, la profundización de la intervención militar en Irak, la reactivación de la 4ta. Flota de la Armada en el Caribe y el Atlántico Sur, la instalación de siete bases militares en Colombia, dos en Panamá y un radar en Costa Rica para restructurar y reinstalar la capacidad de mando y control del Comando Sur de las Fuerzas Armadas de la potencia imperial y cooperar a través de la DEA con los carteles del narcotráfico que introducen drogas en Estados Unidos al no tomar una sola medida para luchar contra la demanda de estupefacientes en su país.
No se puede criticar al Presidente Obama por haber sido objeto de tal reconocimiento, él no ha hecho nada por recibirlo, ni siquiera hizo campaña o ''lobby'' para ello, pero si tuviera un poquito de dignidad y honor debería mandar una carta al Comité noruego, negándose a recibirlo. Él, aún no ha hecho los méritos de Roosevelt, Wilson, Kissinger o Carter y por el bien de la salvaguarda de nuestro planeta y de la sobrevivencia de la vida sobre la tierra esperamos que nunca los haga.
Fuente: www.telesurtv.net
lunes, 19 de octubre de 2009
Correa y el viraje hacia la derecha
viernes, 24 de julio de 2009
De Manta a Colombia
De Manta a Colombia
Estado Unidos mantiene alrededor del mundo cerca de 700 bases militares para defender sus intereses de dominación imperialistas y aplicar la nueva teoría de la guerra perpetua.
En Ecuador
Ante una decisión soberana del gobierno de Correa,
Los gringos no encontraron mejor refugio que el del narcoparamilitar de Alvaro Uribe, que le abrió las puertas de Colombia y que como siempre posó de alfombra para la instalación de 5 bases militares en la lucha contra el “terrorismo”.
El nuevo acuerdo de cooperación militar entre EE. UU. y Colombia “negociado mafiosamente” tras las espaldas del pueblo prevé, cinco bases militares, dos en el Caribe (en Cartagena y Barranquilla), otra en el Océano Pacífico (en Bahía Málaga), una más en el centro del país (en Palanquero, junto a
Este acuerdo impulsado por el Pentágono y del Departamento de Estado tendrá una duración de 10 años, la central de operaciones sería la base Palanquero con capacidad para 60 aviones y una pista de
En Colombia, la presencia gringa no es nueva, la instalación de estas bases significa una nueva estrategia en los planes de dominación yanqui, extiende su accionar y especifica la lucha anti subversiva, les da nuevo nombre a las bases militares ahora llamadas “lotos”, que en síntesis pueden ser relativamente pequeñas ya que están diseñadas para ampliarse o para que las tropas salten de unas a otras, armadas hasta los dientes, sembrando el terror por donde cruzan.
jueves, 18 de junio de 2009
América Latina vive un nuevo momento político, producto de los importantes resultados electorales producidos durante la últimas dos décadas, como reflejo del deseo de cambio de los pueblos oprimidos de América Latina y el rechazo de nuestra gente a las políticas Neoliberales, impulsadas por E.E.U.U. y por los gobiernos títeres en la región, es decir la aplicación de medidas antipopulares, de hambre, desempleo y pobreza, descargadas sobre los hombros de millones de latinoamericanos durante estos últimos 40 años, pero también el rechazo da las privatizaciones de nuestros recursos y las masivas migraciones, causantes de la desmembración de las familias y consecuentemente el desorden social, que esta le produce a las familias de quienes se van a otros países en búsqueda de trabajo y mejores días.
Estos resultados son como consecuencia de las altas movilizaciones y levantamientos que echaron del poder a varios gobiernos antipopulares en Ecuador, Argentina y Bolivia y que marcan un nuevo ascenso de la lucha de las masas, las mismas que crecen y se sostiene en toda la región; pero también del ejemplo de lucha altiva y soberana del pueblo Cubano y su revolución social.
Los triunfos alcanzados por Hugo Chavez, Evo Morales, Tabaré Vásquez, Daniel Ortega, Fernando Lugo, Cecilia Kirchner, Mauricio Funes y la ratificación de Rafael Correa en el Ecuador, se han constituido en una importante expresión del anhelo de cambio que existe en los pueblos de Latinoamérica y del desarrollo de la tendencia de izquierda, la misma que se expresa con tintes patrióticos, nacionalistas, antiimperialistas y progresistas.
Todas estas fuerzas, en mayor o menor nivel, han logrado aglutinar alrededor suyo a los sectores progresistas y democráticos, a los pueblos y sus organizaciones sociales, que han desarrollado un gran frente a favor de reivindicar el trabajo, salud, educación, bienestar y contra la dominación y el saqueo extranjero, principalmente Yankke, dándole un giro hacia la izquierda, conformando “gobiernos alternativos”, en contra del atraso de nuestros pueblos causado por los Gringos y los grupos oligárquicos, “los de arriba” en desmedro de “los de abajo”, los sectores populares, los pueblos trabajadores de Latinoamérica, sin embargo esta tendencia compuesta multipolarmente, donde existen bases programáticas que las ubican como fuerzas reformistas, social demócratas, que combinan la aplicación de algunas políticas sociales y a la vez aplican las mismas recetas neoliberales empujadas por los E.E.U.U., siendo principalmente la presión de los sectores mas radicales de izquierda, en proporción minoritaria, que persisten en propuestas como la nacionalización de los recursos naturales como el petróleo y la minería, entre otros aspectos.
Siendo esta una nueva situación para Latinoamérica y el Ecuador, que puede radicalizarse, para bien de nuestros pueblos, no ha logrado romper con la explotación del hombre por el hombre, no ha logrado erradicar la pobreza y el desempleo, la falta de educación y salud, no han logrado que la sociedad en que vivimos sea mas equitativa y justa, que nuestros países tengan Soberanía e Independencia, ya que sigue existiendo la injerencia del imperialismo, dado que nuestra sociedad no ha tenido cambios estructurales y no existe el interés de sus mandatarios de eliminar el modo social de producción en que vivimos el capitalismo, causante de toda la crisis económica, social.
Hoy se hace necesario, que los sectores populares, los trabajadores, los campesinos, los jóvenes, los sectores estudiosos, los sectores progresistas y patrióticos, los Combatientes Populares se unan para hacer frente al tirano, al opresor al sistema que cada día nos lleva a la miseria el hambre y la dominación, en contra de las élites burguesas y el imperialismo norteamericano. Ante esto solo queda una salida “luchar por la revolución y el socialismo”.